Adolescentes y consumo
Cómo saber si mi hijo consume drogas: señales y qué hacer
Qué cambios observar, por qué una señal no es una prueba y cómo hablar con tu hijo o hija sobre marihuana, tusi, perico, alcohol o vapeador sin romper la confianza.

No hay una sola señal que confirme que tu hijo o hija consume drogas. Lo que suele alertar es un conjunto de cambios que se mantienen en el tiempo: nuevos amigos que no quiere presentarte, gastos que no se explican, alteraciones del sueño o del apetito, bajón en el colegio y más secretos de lo habitual. La forma más confiable de saberlo es una conversación tranquila, y si la preocupación sigue, buscar orientación profesional.
En este artículo te comparto qué observar, cómo hablar sin que la conversación termine en pelea, qué conviene evitar y cuándo se trata de una urgencia. Lo escribo desde lo que he visto acompañando durante años a adolescentes y a sus familias.
Señales que pueden indicar consumo (y por qué no son una prueba)
Muchos de estos cambios también hacen parte de la adolescencia normal, o pueden deberse a otras situaciones como ansiedad, tristeza, problemas con amistades o acoso escolar. Por eso no se trata de buscar una prueba, sino de notar patrones y abrir el diálogo.
- Cambio brusco de grupo de amigos, con poca disposición a contarte quiénes son.
- Necesidad de dinero sin explicación clara, o faltantes de plata u objetos en la casa.
- Ojos rojos frecuentes, olor a humo o a dulce que intenta disimular, uso constante de gotas o perfume.
- Cambios en el sueño: trasnocha mucho, duerme demasiado o le cuesta levantarse.
- Variaciones del apetito, como mucha hambre en horas raras o falta de apetito por días.
- Bajo rendimiento, ausencias en el colegio o pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba.
- Irritabilidad, cambios de ánimo marcados, aislamiento o mentiras frecuentes sobre dónde estuvo.
- Objetos como papeles para armar, encendedores, bolsitas pequeñas, básculas o dispositivos con forma de memoria USB o lapicero (vapeadores).
Recuerda
Una señal aislada no significa consumo. Lo que más dice es la suma de cambios, su duración y cómo afectan la vida diaria de tu hijo o hija.
Las sustancias más comunes y lo que conviene saber
Conocer lo básico te ayuda a hablar con información y no con miedo. No necesitas ser experto o experta; basta con entender algunos riesgos reales.
- Alcohol: suele ser la primera sustancia que se prueba, muchas veces en reuniones familiares o con amigos. En la adolescencia puede afectar el desarrollo del cerebro y aumenta el riesgo de accidentes y de decisiones impulsivas.
- Marihuana: según la Organización Mundial de la Salud, el cannabis es la sustancia psicoactiva más consumida por la gente joven. Empezar temprano se asocia con más riesgo de dependencia y de dificultades de concentración y memoria.
- Tusi o cocaína rosada: el Ministerio de Salud advierte que no es una sustancia definida, sino una mezcla de composición variable que puede contener ketamina, derivados anfetamínicos, cocaína, benzodiacepinas, opioides y adulterantes peligrosos. Quien la consume no sabe realmente qué está consumiendo.
- Perico o cocaína: es un estimulante que acelera el corazón, altera el sueño y el ánimo, y puede generar dependencia. Con frecuencia viene mezclada con otras sustancias.
- Vapeadores o cigarrillos electrónicos: la mayoría contienen nicotina, que es muy adictiva. La OMS señala que la nicotina afecta el cerebro en desarrollo, y los sabores y diseños llamativos hacen que muchos jóvenes los vean como inofensivos.
Cómo hablar con tu hijo o hija sin romper la confianza
La primera conversación marca mucho el camino. Si tu hijo o hija siente que le van a juzgar o castigar de inmediato, lo más probable es que niegue todo o se cierre. Si siente interés genuino, es más fácil que cuente lo que le pasa.
- Escoge un buen momento: en calma, sin prisa y cuando ninguna de las dos personas esté bajo el efecto de la rabia o de alguna sustancia.
- Empieza por lo que has visto y por cómo te sientes, no por una acusación. Por ejemplo: «He notado que duermes muy poco y estás más irritable, y me preocupa».
- Pregunta y escucha más de lo que hablas. Intenta entender qué busca en el consumo: diversión, encajar con el grupo, calmar la ansiedad o escapar de algo que le duele.
- Da información clara sobre los riesgos, sin exagerar ni usar el miedo como única herramienta.
- Acuerda límites concretos y consecuencias razonables, explicadas con anticipación y aplicadas con firmeza y respeto.
- Cierra dejando la puerta abierta: que sepa que puede volver a hablar contigo, incluso si se equivoca.
Si la conversación se pone tensa, está bien hacer una pausa y retomarla otro día. No tiene que resolverse todo en una sola charla.
Lo que conviene evitar
Es normal sentir miedo, rabia o culpa. Pero algunas reacciones, aunque nazcan de la preocupación, suelen empeorar la situación y alejar a tu hijo o hija justo cuando más te necesita.
- Castigos humillantes, gritos, insultos o golpes.
- Requisas violentas del cuarto o del celular frente a otras personas.
- Etiquetas como «drogadicto» o «vicioso», que hieren y dificultan pedir ayuda.
- Amenazas de echarle de la casa o comparaciones con hermanos o primos.
- Hacer como si nada pasara, esperando que se le pase solo.
- Llevarle a hacerse pruebas de drogas a la fuerza o con engaños, sin una conversación previa.
Cuándo es una urgencia
Algunas situaciones no dan espera. Si notas signos de intoxicación grave, llama al 123 o lleva a tu hijo o hija al servicio de urgencias más cercano. Cuéntale al personal de salud, con sinceridad, qué crees que consumió.
- Dificultad para respirar, desmayo o no responde cuando le hablas.
- Convulsiones, dolor en el pecho o el corazón muy acelerado.
- Confusión intensa, agitación extrema, alucinaciones o comportamiento que pone en riesgo su vida o la de otras personas.
- Vómito repetido o fiebre muy alta después de consumir.
- Expresa ideas de hacerse daño o de no querer vivir.
Mientras llega la ayuda
No le dejes solo, no le des más sustancias, bebidas alcohólicas ni remedios caseros. Si está consciente pero somnoliento, mantenle de lado.
Cuándo buscar ayuda profesional
No tienes que esperar a que el consumo sea grave para consultar. Pedir orientación temprano puede ayudar a entender qué está pasando y a que la familia actúe de forma más unida.
- Confirmaste que hay consumo, aunque parezca ocasional.
- Los cambios afectan el colegio, la convivencia en casa o sus amistades.
- Notas tristeza, ansiedad o rabia que se mantienen por semanas.
- Las conversaciones en casa terminan siempre en peleas.
- Aparecen problemas de dinero, mentiras repetidas o situaciones de riesgo.
Cuando hay síntomas de abstinencia, consumo diario o muy intenso, o señales de depresión o de riesgo para su vida, también es necesaria una valoración médica o psiquiátrica. En algunos casos se requiere un tratamiento más intensivo o residencial, y es importante saberlo con honestidad desde el principio.
Cómo te puedo acompañar
Tengo formación en consejería terapéutica en drogadicción y durante años acompañé a adolescentes en comunidades terapéuticas y a sus familias. También he trabajado en orientación escolar en colegios de Neiva y el Huila. Ofrezco orientación y acompañamiento psicológico ambulatorio para la persona que consume y para su familia; no realizo desintoxicación ni tratamiento residencial.
Si tu hijo o hija es menor de edad, la primera cita la coordinamos con la mamá, el papá o el acudiente. En consulta le explico al adolescente que lo que habla conmigo es confidencial, y también cuáles son los límites de esa confidencialidad cuando hay un riesgo para su vida o su integridad.
Si te preocupa lo que está pasando en casa, escríbeme por WhatsApp para agendar una cita, presencial en Neiva o virtual por videollamada. No necesitas contarme todos los detalles por mensaje; lo conversamos con calma en la consulta.
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Atiendo de forma presencial en Neiva y virtual en toda Colombia. Escríbeme y te cuento cómo podemos empezar.
Escríbeme por WhatsApp (se abre WhatsApp)Preguntas frecuentes
¿Cómo saber si mi hijo fuma marihuana?
Algunas señales frecuentes son ojos rojos, olor a humo que intenta disimular, mucha hambre en horas raras, cambios de sueño y desinterés por sus actividades. Ninguna de ellas es una prueba por sí sola; lo más útil es observar si se mantienen en el tiempo y hablar con calma sobre lo que has notado.
¿Qué es el tusi y por qué es peligroso?
El Ministerio de Salud explica que el tusi o cocaína rosada no es una sustancia definida, sino una mezcla de composición variable que puede incluir ketamina, derivados anfetamínicos, cocaína, benzodiacepinas, opioides y adulterantes. El riesgo está en que quien la consume no sabe qué contiene ni en qué cantidad.
¿Debo revisarle el cuarto o el celular a mi hijo?
Revisar a escondidas o de forma violenta suele romper la confianza y hacer que el consumo se oculte más. Si hay un riesgo serio, es preferible hablar primero, explicar por qué te preocupa y acordar normas claras de convivencia en casa.
¿El vapeador es menos dañino que el cigarrillo?
No es inofensivo. La mayoría de los vapeadores contienen nicotina, que es muy adictiva y afecta el cerebro en desarrollo, y su aerosol contiene sustancias tóxicas. La OMS advierte sobre su uso en adolescentes.
¿Mi hijo tiene que estar de acuerdo para ir a consulta?
Es mejor que participe con alguna disposición, aunque al principio vaya con dudas. Si no quiere asistir, la familia puede empezar a consultar para recibir orientación sobre cómo acercarse y qué límites poner.
Este artículo es informativo y no reemplaza una valoración profesional. Si tienes dudas sobre tu caso, busca orientación con un profesional de la salud.
Fuentes y referencias
- Ministerio de Salud y Protección Social: Tusi, tusibí o cocaína rosada. Riesgos asociados al consumo (2026)
- Ministerio de Salud y Protección Social: Prevención del consumo de sustancias psicoactivas
- Organización Mundial de la Salud: La salud de los adolescentes y los adultos jóvenes
- Organización Mundial de la Salud: Preguntas y respuestas sobre cigarrillos electrónicos





