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Eloisa Pérez EspitiaPsicóloga · T.P. 111168 · Neiva

Familias y crianza

Mi hijo adolescente no me hace caso: pautas de crianza que sí ayudan

Cuando tu hijo o hija adolescente no te escucha, la salida no es gritar más. Te comparto pautas prácticas para recuperar la comunicación y poner límites con respeto.

Por Eloisa Pérez Espitia, psicóloga · T.P. 111168 6 min de lectura
Siluetas de un grupo de personas tomadas de la mano en una playa al atardecer

Si tu hijo adolescente no te hace caso, no estás solo ni sola, y no significa que hayas fallado. En la adolescencia es esperable que tu hijo o hija busque más autonomía, discuta las normas y se aleje un poco de la familia. Lo que más suele ayudar no es gritar ni castigar más fuerte, sino combinar afecto con límites claros: pocas normas, bien explicadas, consecuencias proporcionales y una comunicación que no se rompa.

En este artículo te comparto pautas prácticas que trabajo con familias en consulta, lo que conviene evitar y las señales que indican que es momento de buscar orientación profesional.

Por qué tu hijo adolescente parece no escucharte

La adolescencia es una etapa de muchos cambios físicos, emocionales y sociales. Tu hijo o hija está construyendo su identidad, y para eso necesita probar sus propias ideas, aunque a veces lo haga con desafío o silencio. Los amigos ganan importancia y la opinión de la familia parece pesar menos.

Eso no quiere decir que tu palabra ya no cuente. Muchas veces el adolescente sí escucha, pero no quiere demostrarlo. Durante los años en que trabajé en orientación escolar en colegios de Neiva y el Huila vi algo repetido: cuando la relación con la familia es cercana, las normas se aceptan mejor, aunque haya discusiones.

Una idea para empezar

Antes de preguntarte cómo hacer que te obedezca, pregúntate cómo está la relación entre ustedes. Los límites funcionan mejor cuando hay vínculo.

Comunicación: escuchar antes de corregir

Si cada conversación termina en regaño, es normal que tu hijo o hija evite hablar contigo. La comunicación mejora cuando el adolescente siente que puede contar algo sin recibir de inmediato un sermón.

  • Busca momentos tranquilos para hablar: en el carro, cocinando juntos o caminando. A muchos adolescentes les resulta más fácil conversar cuando no están cara a cara.
  • Escucha hasta el final antes de opinar. Puedes decir: «Entiendo que te molesta, cuéntame más».
  • Habla de lo que sientes y de la conducta concreta, no de su personalidad. Es distinto decir «me preocupa que llegues tarde sin avisar» que «eres un irresponsable».
  • Si estás muy enojado o enojada, pospón la conversación. Respira, cálmate y retoma el tema después.

Normas claras, pocas y acordadas

Una lista larga de prohibiciones suele terminar en peleas constantes. Es más útil escoger pocas normas importantes, explicarlas bien y sostenerlas en el tiempo. Por ejemplo, la hora de llegada, avisar dónde está, el respeto en el trato y las responsabilidades del estudio y la casa.

  1. Define con tu pareja o con los demás cuidadores qué normas son innegociables. Es importante que los adultos estén de acuerdo frente al adolescente.
  2. Explica el porqué de cada norma. A esta edad la razón importa tanto como la regla.
  3. Escucha su opinión y negocia lo que se pueda negociar. Cuando participa en el acuerdo, es más probable que lo cumpla.
  4. Dejen claro desde el inicio qué pasará si no se cumple el acuerdo.
  5. Revisen los acuerdos cada cierto tiempo. A medida que demuestra responsabilidad, puede ganar más libertad.

Consecuencias proporcionales, no castigos humillantes

Las consecuencias ayudan a que el adolescente aprenda que sus decisiones tienen efectos. Para que funcionen, deben estar relacionadas con la falta, ser proporcionales, cumplirse con calma y tener un tiempo definido. Si llegó tarde sin avisar, una consecuencia lógica puede ser que el siguiente fin de semana la salida sea más corta.

Evita las amenazas que no vas a cumplir, como «no vuelves a salir nunca». Le quitan fuerza a tu palabra. Y recuerda reconocer cuando cumple: un «gracias por avisar» también educa.

Lo que conviene evitar

  • Gritos, insultos y apodos ofensivos. Aumentan la distancia y le enseñan que así se resuelven los conflictos.
  • Humillarle o compararle con hermanos, primos o amigos, sobre todo delante de otras personas.
  • El castigo físico, como palmadas, correazos o jalones. La Organización Mundial de la Salud señala que el castigo corporal se asocia con más problemas de conducta con el tiempo, con dificultades de salud mental y con el deterioro de las relaciones familiares.
  • Los silencios prolongados como castigo o retirarle el afecto.
  • Cambiar las reglas según tu estado de ánimo.

En Colombia, la Ley 2089 de 2021 prohíbe el uso del castigo físico, los tratos crueles, humillantes o degradantes y cualquier tipo de violencia como método de corrección contra niñas, niños y adolescentes. La prohibición aplica a madres, padres y a cualquier persona encargada de su cuidado. La ley no quita la autoridad de la familia: invita a ejercerla sin violencia.

Tiempo de calidad y manejo de pantallas

Compartir no tiene que ser algo grande. Una comida juntos sin celulares, ver una serie que le guste, acompañarle a una actividad o preguntarle por su música son formas sencillas de mantener el vínculo. Lo importante es que haya espacios donde no todo gire alrededor de las normas y los reclamos.

Con las pantallas, más que prohibir del todo, sirve acordar reglas concretas:

  • Horarios sin celular, por ejemplo durante las comidas y en la noche antes de dormir.
  • Dejar los dispositivos fuera de la habitación a la hora de dormir, si así lo acuerdan.
  • Conversar sobre lo que ve en redes, con quién habla y cómo cuidarse en internet, sin espiar ni invadir su privacidad sin motivo.
  • Dar ejemplo: si los adultos están todo el tiempo en el celular, es difícil pedirle lo contrario.

Cuida también de ti

Acompañar a un adolescente cansa. Cuando estás agotado o agotada, es más fácil perder la paciencia y reaccionar con gritos. Cuidarte no es egoísmo: dormir, pedir ayuda a otros adultos de confianza, tener espacios propios y hablar de lo que sientes te permite responder con más calma.

También ayuda mirar tu propia historia. Muchas veces repetimos sin darnos cuenta la forma en que nos criaron. Reconocerlo es el primer paso para escoger qué quieres conservar y qué quieres cambiar.

Cuándo buscar orientación profesional

Es normal que haya roces en esta etapa. Pero conviene buscar orientación psicológica cuando notas alguna de estas señales:

  • Las discusiones son diarias, muy intensas o han llegado a empujones, golpes o amenazas.
  • Tu hijo o hija se aísla mucho, deja de hacer lo que antes disfrutaba o se ve triste o irritable la mayor parte del tiempo.
  • Hay cambios bruscos en el rendimiento escolar, en el sueño o en la alimentación.
  • Sospechas consumo de alcohol u otras sustancias psicoactivas.
  • Sientes que ya intentaste de todo y no sabes cómo seguir.

En la orientación familiar trabajamos juntos en la comunicación, los acuerdos y las formas de poner límites con respeto. Cuando es útil, también acompaño al adolescente en un espacio propio. Si es menor de edad, la primera cita se coordina con la mamá, el papá o el acudiente, y al adolescente le explico cómo funciona la confidencialidad y sus límites cuando hay algún riesgo. Si en algún momento hay peligro inmediato para alguien de la familia, llama al 123.

Si quieres orientación para tu familia, escríbeme por WhatsApp. Atiendo de forma presencial en Neiva y virtual por videollamada. Allí te cuento cómo funciona la consulta y su valor.

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Preguntas frecuentes

¿Es normal que mi hijo adolescente no me haga caso?

Es frecuente que en la adolescencia haya más desafío, discusiones y deseo de independencia. Eso hace parte del desarrollo. Lo que conviene revisar es si los conflictos son muy intensos, constantes o vienen acompañados de cambios fuertes en su ánimo o su comportamiento.

¿Qué hago si mi hijo adolescente me falta al respeto?

Mantén la calma y no respondas con insultos. Puedes decirle con firmeza que no aceptas ese trato y retomar la conversación cuando ambos estén tranquilos. Después, recuérdale el acuerdo sobre el respeto y aplica la consecuencia que hayan definido.

¿Quitarle el celular sirve como castigo?

Puede funcionar si es una consecuencia acordada, proporcional, por un tiempo corto y relacionada con la falta. Si se usa siempre y para todo, pierde sentido y aumenta los conflictos. Funcionan mejor las reglas claras de uso que se cumplen todos los días.

¿En Colombia está prohibido el castigo físico a los hijos?

Sí. La Ley 2089 de 2021 prohíbe el castigo físico, los tratos crueles, humillantes o degradantes y cualquier tipo de violencia como método de corrección contra niñas, niños y adolescentes, también en el hogar.

¿La orientación familiar es solo para el adolescente?

No. En la orientación familiar participan también los padres o cuidadores, porque los cambios en la forma de comunicarse y de poner límites involucran a toda la familia.

Este artículo es informativo y no reemplaza una valoración profesional. Si tienes dudas sobre tu caso, busca orientación con un profesional de la salud.

Fuentes y referencias

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